domingo, 12 de octubre de 2008

Carta de un habitante del espacio(re-editado)

Los que me conoceis por blog amiguetes y el foro ya sabeis lo que opino de la forma en que se va a dar la colonizacion del espacio y sobre el chauvinismo planetario, sobre estos conceptos hablare en muchas ocasiones aqui, por ahora os dejo una carta de alguien que podria vivir en un futuro en una de las primeras colonias espaciales.

espero que no os importe la longitud de la entrada!


«Queridos Brian y Nancy:

»Comprendo que antes de decidiros queráis saber algo más al respecto, de labios de alguien que vive y trabaja ya en el espacio.


»Según decís habéis llegado ya a las "finales" en el proceso de selección. La etapa siguiente será,
pues, la entrevista de admisión. Luego, si os hacen una oferta, tendréis que decidir si ingresáis en el curso de adiestramiento de seis meses. Aunque nunca llegué a formar parte del Peace Corps, entiendo
que los métodos selectivos son similares. La mayor parte de los componentes de vuestro grupo pasará las pruebas.


»Viene luego el gran paso del primer vuelo espacial, la permanencia en órbita durante tres semanas.
Actualmente el vuelo ha pasado ya a ser algo rutinario; comprobaréis que el interior del vehículo
unifásico es muy semejante al de cualquiera de los reactores comerciales pequeños. Viajaréis
ciento cincuenta a la vez. La aceleración será más elevada que en el caso de la aviación comercial, pero nada que deba preocuparos. La puesta en órbita dura sólo unos veinte minutos, al cabo de los cuales experimentaréis algo realmente nuevo: la gravedad cero. Puede que os sintáis un tanto mareados al principio, como si os hallarais a bordo de un barco en alta mar. Ese período de prueba de tres semanas sirve para eliminar a aquellos candidatos excesivamente sensibles al mareo y para averiguar quiénes pueden adaptarse fácil y rápidamente a esa variación diaria entre la gravedad normal y nula. Esto es importante porque nuestros hogares poseen gravedad por causa de la rotación, y muchos de nosotros trabajamos en la industria de la construcción, donde la gravedad no existe en absoluto. Los que pueden adaptarse a una alternancia rápida obtienen asimismo puestos de trabajo mejor pagados. El período de ensayo proporciona a la gente, por tanto, la ocasión de decidir, si es preciso, que "aquello no les va".


»Una vez transcurridas esas tres semanas estaréis listos para pasar a uno de los "cruceros" de
comunicación. A Jenny y a mí nos encantó el viaje. Iréis en el Goddard o en el Tsiolkowsky, que tardan una semana más o menos en efectuar el trayecto. La mitad de los pasajeros serán probablemente neófitos como vosotros, en tanto que la otra la compondrán quienes regresan de sus vacaciones en la Tierra. La nave gira sobre sí misma de manera que dispondréis de gravedad normal en las dependencias públicas, y algo menor en las cabinas dormitorio. Durante el período de adiestramiento de seis meses habréis tomado asimismo varios cursos acelerados en lenguas extranjeras, así que estaréis en situación de relacionaros con algún acompañante de otro país. A nosotros nos encanta visitar a menudo comunidades vecinas, con ocasión de reuniones o fiestas sociales, y ciertamente gustamos de conversar con quienquiera que se nos ponga a tiro, aunque como sabéis, nuestra capacidad lingüística no va mucho más allá de la variedad llamada "de restaurante".


»En el espacio y cerca ya de las colonias, lo más digno de destacar y lo más grande que veréis serán las estaciones de energía, satélites del Sol, en curso de montaje para el suministro de la Tierra. Estas estaciones son unas diez veces mayores que los propios hábitats. De éstos no percibiréis gran detalle desde el exterior porque se hallan debidamente protegidos de los rayos cósmicos, las erupciones solares y meteoros varios por una gruesa capa de material heterogéneo, principalmente escorias de las industrias elaboradoras.


»Todos los habitáis son variaciones de una forma esférica, cilindrica o anular básicas. Nosotros
vivimos en Bernal Alpha, una esfera de unos quinientos metros de diámetro, con una circunferencia interior, a modo de ecuador, de casi dos kilómetros. En esta vía anular se celebran carreras en pista y competiciones ciclistas. Este camino completa un círculo, siguiendo el ecuador; en sus proximidades se encuentra nuestro pequeño río. Bernal Alpha gira una vez cada treinta y dos segundos, de manera que se consigue en su ecuador una gravedad igual a la terrestre. La tierra forma un vasto valle curvado, que asciende desde el ecuador hasta las llamadas "líneas de latitud" de 45°, a cada lado. La zona de solares se dispone principalmente en forma de apartamentos escalonados de escasa altura, vías peatonales destinadas al comercio y pequeños parques. Muchos servicios, industrias ligeras y tiendas varias han sido instalados en el subsuelo o en una esfera central de baja gravedad, cuando no escalonadamente con mucha inclinación, ya que preferimos destinar la mayor parte de nuestra zona habitable a césped y
jardines o parques. Nuestro sol llega a nosotros con un ángulo de unos 45°, es decir, como lo haría en la Tierra mediadas la mañana o la tarde; la duración del día y, por consiguiente, el clima son regulados a voluntad, conforme a nuestra mayor o menor admisión de luz solar. Nos regimos por tiempo horario de Cabo Cañaveral, pero otras dos comunidades vecinas se han adscrito a zonas horarias diferentes. Todos servimos a las mismas industrias, de manera que las operaciones de producción prosiguen ininterrumpidamente durante veinticuatro horas cada día, en tres turnos, sin que nadie tenga que trabajar por ello en el de noche.


»Alpha goza de un clima hawaiano, lo cual nos permite llevar una vida al exterior durante todo el año.
Nuestro apartamento es de dimensiones semejantes a la vieja casa que poseíamos en la Tierra y cuenta, además, con jardín. Comoquiera que Alpha fue uno de los primeros hábitats construidos, nuestros árboles han tenido tiempo de desarrollarse y de alcanzar buen tamaño.


»Repararéis en seguida en la pequeña escala a que parecen haber sido construidas todas las cosas; sin embargo, para tratarse de una comunidad de 10.000 personas no podemos quejarnos en cuanto a disponibilidades para el entretenimiento: cuatro pequeños cines, unos cuantos restaurantes de no poca calidad y un gran número de agrupaciones teatrales y musicales. Nos lleva sólo unos minutos el desplazarnos a las comunidades vecinas, así que les hacemos frecuentes visitas, bien para ir al cine u otras funciones, bien para cambiar simplemente de ambiente. En el complejo recreativo sometido a baja gravedad abundan las representaciones de ballet y, creednos, a una décima parte de la gravedad normal es un espectáculo verdaderamente magnífico. Ya lo conocéis por la televisión, pero es incomparablemente mejor en la realidad. Esas instalaciones de recreo son comunes a todos los habitantes de esta región del espacio; pero aquí mismo, en Alpha, contamos también con piscinas con baja gravedad y con recintos especiales para la práctica del vuelo autónomo, es decir, autopropulsado.
Por otra parte, a Jenny y a mí nos gusta mucho ascender a nuestro "Polo Norte" o pedalear a lo largo del eje de ingravidez de nuestra esfera, especialmente después de la puesta del sol, para contemplar las ricas y matizadas tonalidades de las vías que discurren más abajo.


«Preguntáis acerca de nuestro gobierno. Pues bien, varía de una comunidad a otra. Legalmente todas se encuentran bajo la jurisdicción de la Corporación de Satélites Energéticos (COSAE) fundada en la década de 1980 como consorcio multinacional lucrativo por acuerdo de las Naciones Unidas. Y la verdad es que COSAE nos concede relativa libertad con tal de que la productividad y los beneficios se mantengan elevados. Supongo que no quieren para sí otra "partida bostoniana del té" (1). Existen casi tantos gobiernos locales distintos como grupos nacionales conviven en las colonias; el nuestro es de corte corporativo, que mal funcionaría, ciertamente, en un colectivo de 10.000 personas de no ser por el hecho de que los más andamos demasiado ocupados para dedicarnos a las campañas electorales y porque las condiciones básicas de la supervivencia en nuestro hábitat requieren un elevado nivel de competencia por
parte de los encargados de mantenimiento. Nuestros jóvenes tienen que trabajar un año en uno de los grupos de conservación de las constantes que hacen viable la vida en las colonias (viene a ser el equivalente del servicio militar de la Tierra), de manera que si el gobierno regular o los miembros de mantenimiento fallaran en algún sentido, su sustitución se produciría en un abrir y cerrar de ojos.


»Nos hizo mucha gracia vuestro comentario acerca del tener que disertar frente a grupos cívicos;
Jenny y yo tuvimos que pasar por lo mismo.


»A título de información para vuestras conferencias mencionaré algunos puntos fundamentales. La provisión inicial de agua para cada hábitat se obtiene combinando hidrógeno traído de la Tierra con ocho veces su peso en oxígeno lunar. Aquí en L5 el oxígeno es un subproducto de los procesos industriales productores de metales y vidrio. Nuestro suelo, nuestra tierra, proviene, claro está, de la Luna, y es fértil una vez se le han incorporado nitratos y agua. Dada nuestra ilimitada energía, de coste irrisorio, nos hallamos libres de toda clase de contaminación. Donde la energía apenas cuesta nada y las materias primas son, en cambio, relativamente caras, sale muy a cuenta el descomponer los productos de desecho en sus elementos componentes.


»Por el momento no existen comunidades en número suficiente como para que los viajes a larga
distancia constituyan problema; sin embargo, para cuando las haya, dispersas en miles de kilómetros, sabemos ya cómo funcionará el sistema de transporte. Podemos simplemente acelerar un vehículo mediante un motor eléctrico situado en una de las comunidades y llevarlo a una elevada velocidad de crucero para, recorridos ya varios miles de kilómetros, ser frenado y detenido por cable desde su punto de destino.


»Hace mucho tiempo, alguien calculó el tamaño máximo de los habitáis espaciales. Estos podrían
alcanzar dimensiones de hasta casi veinte kilómetros de diámetro, con suelo habitable de varios
centenares de kilómetros cuadrados. Ya se está hablando de transferir la base minera de la Luna a los asteroides, donde contaríamos con una gama completa de elementos, inclusive carbono, nitrógeno e hidrógeno. En cuanto a energía no nos ha de costar más el obtener materiales de los asteroides en vez de procurárnoslos de la Tierra, y además tendría que resultarnos mucho más barato porque el sistema de transporte no habrá de requerir fuerzas de propulsión elevadas. También se ha calculado el crecimiento posible una vez hayamos empezado a utilizar material de los asteroides. La respuesta se nos ofreció absurdamente grande: con los materiales conocidos y no usados existentes allí se podrían construir comunidades espaciales con una superficie habitable total 3.000 veces mayor que la de la Tierra.


»Volviendo a nuestra situación personal, la vida aquí es muy cómoda. Hay verduras y frutas en sazón en todo momento, pues disponemos de cilindros agrícolas para cada mes del año, cada uno de los cuales cuenta con su propia regulación de diurnidad. Nosotros cultivamos aguacates y papayas en nuestro jardín y jamás hemos de recurrir a los insecticidas. Y no sabéis lo agradable que resulta el broncearse sin correr el riesgo de ser picados por los mosquitos. Por verse libres de estas plagas vale la pena el pasar por todas las inspecciones previas al embarque en el transbordador de salida de la Tierra.


»Preguntáis si nos sentimos aislados. Hay entre nosotros quienes ocasionalmente sufren de añoranza, probablemente porque pertenecemos a la primera generación de inmigrantes y ello hace que los brotes de leve claustrofobia no sean raros. Lo cierto es que no afectan en modo alguno a los nacidos aquí. De todas formas, al firmar el contrato se estipulan unas cláusulas que, en ese sentido, ayudan considerablemente. Una hace referencia a la posibilidad de contar gratuitamente con determinados espacios en la comunicación telefónica y videofónica con la Tierra. Otra establece el uso de transporte de ida y vuelta al planeta en función, claro está, de las disponibilidades. Jenny y yo nos tomamos una excedencia de seis meses después de una permanencia de tres años. Durante nuestra visita no nos privamos de nada, pues nuestros sueldos son pagados en parte en moneda terrestre; ambos estamos empleados, Jenny como inspectora de turbinas, y yo en montaje de precisión. Casa, comida, ropas y demás son cargados en nuestra cuenta con SHARES (Standard High-orbital Acquisiton-units Recorded electronically) (2), de modo que la parte de sueldo pagada en la Tierra se acumula en el banco. A nuestro
regreso disponíamos, por tanto, de un buen capital, que no se agotó ni siquiera en seis meses, pese a haber vivido allí, como he dicho, con el máximo desahogo e incluso con lujo.


»Descubrimos algo, no obstante, que puede que responda a vuestra cuestión básica: hacia el término de nuestras vacaciones nos dimos cuenta de que estábamos perfectamente preparados, y si me apuráis, hasta deseosos de regresar. Echábamos de menos nuestro propio hogar. Jenny es muy amante del jardín, como sabéis, y aunque durante nuestra ausencia había quienes lo cuidaban, tenía muchas ganas de disfrutar de nuevo de él. Por mi parte, ¡qué queréis!, echaba de menos a mis compañeros de trabajo.
Para deciros qué otras cosas tiraban también de nosotros baste añadir que los hábitats espaciales son lugares realmente fascinantes. Se amplían, crecen y se transforman con tal rapidez que una mera ausencia de seis meses te hace perder un montón de interesantes ocurrencias.


»¿Que si os gustaría vivir aquí? De los que vinieron con nosotros más de la mitad se han declarado ansiosos de permanecer una vez haya concluido su contrato inicial de cinco años. Si no ando equivocado, creo que la colonización y población de Alaska ha discurrido en proporción semejante.


»Ahora es cuando nosotros empezamos a preguntarnos si deseamos o no volver a la Tierra. Esta
decisión no habrá de ser tomada sino dentro de veinte años, pero sabemos ya que no será fácil. Algunos de nosotros, los más dotados mecánicamente, hemos formado un club de diseño de vehículos espaciales de construcción propia: algo parecido a los que forman en la Tierra los constructores caseros de
avionetas. La verdad es que acariciamos la idea de ir a colonizar uno de los pequeños asteroides vecinos, y los cálculos lo hacen viable. Y, francamente, si nuestra hija, su marido y los niños deciden acompañarnos, me parece que son mayores las probabilidades de alejarnos aún más que las de regresar.

»Si resolvéis venir decidnos en qué vuelo e iremos a esperaros. Cenaremos juntos, hablaremos de muchas cosas y os ayudaremos a instalaros.

»Con nuestros mejores deseos de buena suerte en las pruebas, vuestros


»Edward y Jenny.»

fragmento del libro de Gerard K. O'Neill "Ciudades en el espacio" .


Para que os hagais una idea unas imagenes de como serian estas primeras colonias







7 comentarios:

Carlos Lobato dijo...

Vaya pasada de relato! ;)

Anónimo dijo...

Madre mía, que entrada más larga, gouki, pero interesante ;D
No se tú, pero me pregunto como conseguirían meter a 10000 personas, con sus casas, jardines y bicicletas, en una esfera hueca de solo 500 m de diámetro ¿No es mucho pedir?
En cuanto de que nunca han necesitado insecticidas, deben ser muy cuidadosos con lo que entra en las estaciones espaciales. Y lo peor es que cuanta más gente entre más dificil será de controlar el contrabando de seres vivos.

DarkSapiens dijo...

Wow, muy buena forma de describir la vida en ese tipo de complejos, y de mostrar que no hace falta ser una civilización súper avanzada para pasar a vivir en colonias espaciales.

Me ha encantado.

Saludos!

P.D.: ¿Alguna imagen de este modelo en concreto?

Gouki dijo...

al contrario que cualquier pais de la tierra, una colonia espacial tendria un control absoluto sobre lo que entra,los que quieran entrar no tendran mas remedio que hacerlo por la entrada que hay en la colonia y alli sufrir las inspecciones y controles necesarios para asegurarse de que no entra nada no deseado, estos controles se hacen rutinariemente en laboratorios bilogicos y fabricas de microchips donde la limpieza tiene que ser absoluta, no veo porque en una colonia en medio del vacio espacio no iba apoder hacer los mismo.

de todas formas eso es una posible comodidad de las colonia,seria logico que de poder evitarlo los habitantes no quisiesen tener mosquitos que los molestasen,pero de tenerlos no les supondria ams molestia que la que supone para nosotros,solo que ellos tendrian un mayor control a la hora de eliminar plagas.

pues si 10.000 te parecen muchos no te quiero hablar de isla 3 con capacidad para 10 millones de personas, y menos de lso 100-150 millones de un anillo de bishop...

ya estan las imagenes, corresponden a una esfera de bernal, el modelo mas simple y pequeño, tenia pensado poner estas imagenes en las 3-4 futuras entradas sobre habitats espaciales que tengo en mente, pero da igual.

saludos

Anónimo dijo...

gouki, perdoname el off-topic. Entra ahora mismo en la "taberna del Drunkerosteus" y flipa. Tienes el link en el jardín.
El señor de los animalillos pide guerra y se la vamos a dar XD

Fujur dijo...

desconocía el texto... definitivamente es como para tenerlo en cuenta!

Gouki dijo...

pues tiene continuaciones!;)

La vida ha colonizado cada rincón de la Tierra, ya es hora de ayudarla a colonizar todo el sistema solar.